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LEON_NICARAGUA

Don Carlos, el escultor de los pies descalzos

Don Carlos Otero Larios tiene 75 años de dedicarse a esculpir obras sacras que son expuestas en parroquias de los departamentos de León y Chinandega, así como en Managua. Por su dedicación y esfuerzo, recientemente se le homenajeó en la “Ciudad Universitaria

clarissa22_san2000@yahoo.com.mx

 

LEON .- El escultor de los pies descalzos, Carlos Otero Larios, por sus 75 años de dedicación a la elaboración de esculturas e imágenes religiosas talladas en madera y piezas que forman parte del patrimonio religioso del país, fue homenajeado por el Instituto Nicaragüense de Cultura, promotores de este medio y la parroquia de Laborío.

En entrevista relata sus inicios en la labor de escultor, satisfacciones que le deja esta actividad y origen de su denominación, escultor de pies descalzos.

¿Don Carlos, a que edad comenzó a elaborar piezas religiosas?

Carlos Oteo: ¡Uh, cuando estaba chavalo, tenía 15 años; mi papá me mandó a donde el maestro José Hernández, en el barrio de Laborío, para que aprendiera el oficio de escultor.

¿A usted le gustaba ese oficio?

CO: Sí -sonríe muy alegre y contesta-, me gusta mucho de lo contrario no hubiera aprendido.

: ¿Qué se necesita para ser un buen escultor?

CO: Tener una gran imaginación para poder elaborar una buena pieza, tienes que imaginarte como vas a ir tallando cada detalle de la pieza.

Una vez, el padre de Chinandega -no recuerda el nombre del padrecito- me pidió, que le hiciera una Virgen, tenía que llevar un manto traslapado, también llevaba unos angelitos; me costó hacerla, tuve que ponerle una varilla de hierro para colocar los dos angelitos. Esa virgen todavía se conserva en Chinandega, nos contó.

¿Qué tipo de técnica es la que usted utiliza?

CO: Mi trabajo no tiene técnica, yo siempre trabajé de manera rústica, soy el único en León que he trabajado de esa manera a lo largo de estos años.

¿Cuántas piezas ha elaborado a lo largo de 75 años de trabajo?

CO: Muchísimas, ya perdí la cuenta, la gente llegaba a mi casa para que le hiciera un Cristo, una Virgencita o cualquier santo.

¿Cuánto cobraba por cada imagen?

CO: Los precios variaban según la obra, una pieza que me la pagaron bien, es de la Virgen que hice en Chinandega; el padre me dio 1,000 pesos, hace como 45 años, por hacer esa Virgencita.

: ¿ Por qué le dicen el escultor de los pies descalzos?

CO: Nunca me gustó ponerme zapatos, es mejor andar así sin nada, al natural; cuando te acostumbras ni se siente lo caliente del sol de mediodía. Mis hijas me decían que me pusiera zapatos, pero a mí no me gusta y así me voy a morir.

¿Usted ha compartido sus conocimientos, ha impartido clases a jóvenes?

CO: No tuve oportunidad de dar clases a nadie, pero si alguien se me arrimaba y me pedía ayuda y podía, le ayudaba.

¿Cuántos hijos tiene?

CO: Tengo dos hijas pero solamente me cuida una de ellas, y ninguna nació con ese talento. Mi nieto Carlos que tiene mi mismo nombre es el que hace escultura, ahora está viviendo en Managua.

MANOS LABORIOSAS

Don Carlos Otero Larios con sus manos ha esculpido piezas con tan solo un pedazo de madera, un hacha, un formón, su machete pequeño y una vara de hierro, que son los materiales que utiliza para elaborar las imágenes que se pueden apreciar en las iglesias de León, Chinandega, Managua y otros departamentos del país.

ORIGEN

- Don Carlos Otero nació el dos de diciembre de 1907, a lo largo de 75 años nunca le gustó ponerse zapatos, de ahí que sus amigos lo bautizaron como el escultor de los pies descalzos. Es originario del barrio San Felipe “Cantón del Pochote” como suele llamarle don Carlos Otero a este lugar que lo vio nacer, es hijo de don Manuel Otero y Sixta Trinidad Larios, ambos fallecidos.

- Otero a sus 94 años todavía talla imágenes, a pesar que se encuentra muy enfermo, razón por lo que su hija no lo deja trabajar, aunque él desea ayudarla con los gastos del hogar, ya que ella es una mujer jubilada y no percibe ayudad de nadie.

- Practicar la escultura puede resultar peligroso a la edad de don Carlos Otero porque se puede lastimar, perdió el sentido auditivo, pero es sorprendente que aún lee correctamente, sin necesidad de lentes

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